lunes, 10 de marzo de 2014

Cómo poner láminas autoadhesivas en las ventanas

La de hoy es una entrada un poco diferente, para darle un toque de "de todo un poco" al blog jajaja.

Y es que os comento, todavía no sé muy bien porqué, cuando vinimos a vivir a esta casa, hace ya un montón de años, en mi cuarto no se pusieron cortinas. Y con el típico "ya se pondrán, ya se pondrán" hemos llegado hasta aquí xD

Más de una vez pedí que me compraran unas, pero como quien pide peras al olmo. Total, que hace poco me decidí a mirar cosas yo. Quería un estor, estuve mirando precios y modelos, pero no me decidía, no me convencía nada. También tenía miedo a que, acostumbrada a tener esa sensación de amplitud que da una ventana permanentemente destapada, me sientiera "encerrada" al tapar totalmente eso.

Me veía con una contraposición de ideas, porque quería de desde fuera no me pudieran ver (y ya no sólo los vecinos de enfrente, sino los de mi propia casa, ya que mi ventana da a la terraza), quería algo que aportara intimidad pero a la vez mantuviera esa amplitud de ver la ventana descubierta y que no me restara luz.



La mejor idea que encontré fueron las láminas autoadhesivas. Creo que la primera vez que las vi fue en un Briconsejo haciendo zapping, así que no sabía ni qué nombre tenían. Estuve bastante tiempo investigando y buscándolo, y al final el sitio más fácil donde encontrarlo fue en una tienda de chinos. Tenían muchos modelos distintos, así que tuve que pensar qué era lo que quería conseguir antes de elegirlos.

Mi persiana está un pelín rota xD y no baja totalmente, se queda atrancada a un palmo del final, así que quería dos tipos de láminas. Una más oscura para esa parte de abajo de la ventana, para crubir un poco ese hueco que se deja la persiana; y otra más clarita para la parte de arriba, la cual decidí cubrirla hasta más o menos la mitad.

Una vez pensado todo esto, comenzamos con el proceso:

  • Así es como se veía mi ventana antes, completamente descubierta (lo que hacía era tener la persiana bastante baja... con lo cual entraba poca luz, porque de no ser así se veía todo, ya que como se puede comprobar la ventana es bastante grande).

  • El primer paso es tomar las medidas de nuestra ventana. Yo tomé todas las medidas porque estuve barajando otras opciones, como el estor, pero finalmente me decidí por las láminas, así que en ese caso será suficiente con tomar las medidas de los cristales a cubrir.

  • Estos son los dos rollos que yo compré, las medidas son de 45x150cm, y me costaron 4,50€ cada rollo.

  • Con la ayuda de un metro y unas tijeras, cortamos la lámina entre 0,5 y 1cm más larga de la medida que necesitamos por cada lado.

  • Ponemos en un pulverizador agua con jabón, agitamos, y pulverizamos generosamente sobre toda la superficie del cristal (previamente limpio) sobre la que queramos poner la lámina.

  • Separamos la lámina del plástico protector y lo ponemos sobre el cristal empapado de agua y jabón. No pasa nada si nos queda torcido o con burbujas. El jabón hará que podamos deslizar fácilmente la lámina sobre el cristal para ajustarlo bien a los bordes.
  • Para ajustar los extremos sobrantes tenemos dos opciones. Una es, con la ayuda de una regla o similar para utilizar como guía, cortar el sobrante con un cúter. La otra, si no sobra más de unos 0,5cm, con la ayuda de la esquinita de la regla o la punta del mismo cúter, meter poco a poco el sobrante entre el cristal y el aluminio de la ventana. No sé si esto será posible en todas las ventanas, yo lo he hecho así.
  • Para quitar las burbujitas de aire y agua que hayan quedado, con la ayuda de una espátula o similar, vamos a llevar las burbujas que se hayan formado hacia los bordes, deslizando la espátula sobre la superficie de la lámina. Esto es muy fácil, yo no tenía espátula y lo hice con una regla sin problemas.












Este es el resultado tras poner las 3 láminas a medida. En la parte fija de la ventana puse una más colorida y en la parte móvil una más sencilla. Las dos se acoplan perfectamente aún siendo de distinto diseño, ya que ambas cuentan con un diseño floral con hojas y pétalos de color blanco.



Además, para que los dos tipos de láminas estuvieran más integradas una con la otra, y aportar un toque decorativo, aproveché la lámina floral sobrante para recortar unas piezas de flores y colocarlas en la parte de arriba. 


De esta manera, hemos conservado la luminosidad resguardando nuestra intimidad.

Además, no perdemos campo de visión al exterior ya que si nos asomamos vemos todo igual que antes.


De la misma manera que si abrimos la ventana.




Y este es el resultado final completo:


Es una lástima que en foto no haya conseguido mostrar lo bonito que se ha quedado, la lámina inferior se ve muy colorida, aunque aquí no se aprecie por la luz, y en la parte de arriba las flores dan un toque muy chulo.


Espero que os haya gustado la idea y alguien pueda sacarle provecho, yo busqué mucho por Google antes de decidirme, así que si alguien en su búsqueda se topa con esta entrada, yo me doy por satisfecha.

¡Saludos!

2 comentarios:

  1. Queda muy chulo, la verdad, y asi no necesitas cortinas!

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    Respuestas
    1. Gracias ^^ la verdad es que estoy muy contenta con el resultado.

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